Finalmente me llegó...hace una semana mientras estaba en la peluquería un insoportable hilo de plata surgió de mi cabeza...no tendría más de 8 centímetros, pero fue suficiente para hacerme entender que ya no era lo que fuí. Justo ahora, me he interesado en una señorita S, que tiene 10 años menos que yo...junto a ella, su mejor amiga se me ha tornado apetecible de igual forma. Con el Sol en la espalda no suenan tan divertidas las invitaciones a la playa o para ir a "bailar". Entre el miedo al ridículo y el cansancio propio de una treintona que recuerda con sardónica sonrisa glorias pasadas oigo sus ruegos como cantos de sirena. Vociferan necesitar un novio, pero se pelean por mi atención. ¿Qué se hace con esa tentación de piernas bien torneadas y piel reluciente?
He vuelto...









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