
Esta mañana tuve la oportunidad de poner en práctica mi último post; hace casi un par de semanas que comencé a asistir a un curso en el universidad; en la primera fila al igual que yo se sienta religiosamente una chica que no es bonita, pero tampoco pasa desapercibida...la semana pasada llegué tarde y terminé sentandome en un puesto en la segunda fila; en el primer receso me dijo: te guardé el puesto, pensé que te sentarías como siempre ahi.
Debo confesar que no fui muy amigable y terminé sonriendo y dando las gracias más por compromiso que por convencimiento...indefectiblemente conforme han pasado los días ella busca mirarme y sonreirse conmigo, compartir cualquier comentario incluso.
Hoy tuve ganas de jugar, entonces comencé a detallarla; nuevamente me miraba con insistencia y cada vez que pudo, bajo cualquier pretexto se sonreía; así que delante de ella comenté algo acerca de un profesor y sus inútiles monsergas para propiciar que se adhiriera a la conversación y bingo! Funcionó, ahí la enganche y aprovechando que era hora de salida, pues nos fuimos juntas del salón, bajamos las escaleras y a la hora de despedirnos, con cierta picardía le dije:
¿Tienes carro?
-No, respondió ella
¿Te dejo en algún sitio?
-Voy a .....
Bueno, yo paso por ahí todos los días, esa es mi ruta
-¿Seguro? (Mientras repreguntaba se acerco a mí)
Sí
Sentí que me convertí en el personaje de Lobo del que hablaba Hermann Hesse en el Lobo Estepario y comencé a mirarla con mayor interés, a ver si lograba que retrocediera...pero no lo hizo.
Hablamos unas nimiedades, la distancia tampoco ayudó a más y cuando la dejé se acercó para besarme en la mejilla.
Ya veremos mañana...yo apuesto a que me guarda nuevamente el puesto, a que me mira con curiosidad, a que se ríe conmigo y a que gusta de mi...









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